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January 17 Historia del asesino en serieANATOLI ONOPRIENKO:
La Bestia de Zhitomir
Nochebuena de 1995. Zhitomir, Ucrania. La casa de los Zaichenko parece dormir tranquila, ajena al cruel invierno que asola el este europeo. Los Zaichenko son una familia humilde, un matrimonio joven y dos niños. Celebran la navidad cuando alguien llama a la puerta. Es un tipo educado, amable, de aspecto deportista y mirada fría. Su nombre es Anatoli Onoprienko y pronto será conocido en todo el mundo como "La Bestia de Zhitomir"...
23 de Noviembre de 1998. Zhitomir, Ucrania. El juicio contra el más abyecto de los asesinos en serie de la Europa moderna está a punto de comenzar en un pequeño juzgado de la tranquila localidad de Zhitomir. El público asistente, demasiado furioso para sentir alivio, clama a gritos la cabeza del acusado. Son en su mayoría gente joven, algunos familiares de las 53 víctimas cosechadas por Anatoli Onoprienko desde su bautismo de sangre la nochebuena de 1995, cuando masacró a la familia Zaichenko y quemó la casa para borrar huellas. Con el fin de evitar un linchamiento, las autoridades policiales han instalado en el centro de la sala una celda de cristal que ocupará el acusado. El momento más esperado se produce. Cruzando una pequeña puerta, rodeado de agentes del orden, Anatoli Onoprienko responde con sonrisas a los abucheos e insultos del público. Su prepotencia y altanería enervan a las masas y hacen prever un juicio más que complicado (por su elevado coste y gran duración). Anatoli Onoprienko se mantendrá siempre jocoso y divertido.
Tras la muerte de los Zaichenko, la bestia de Zhitomir sembró el pánico en Ucrania y resucitó el espíritu del maníaco depravado Andrei Chikatilo. Sin pulsiones sexuales que pudieran servir de móvil, Onoprienko se presentó en el juicio como un ladrón que mataba para no dejar testigos. A diferencia de Chikatilo, que violó y mutiló a más de cincuenta mujeres y niños durante 12 años, Anatoli Onoprienko asesinó a 43 personas en solo seis meses. La brutalidad de los homicidios y su cruel modus operandi (pistola para los hombres, cuchillo para las mujeres, destornilladores para los niños) hizo pensar a las autoridades en la posibilidad de un asesino en serie itinerante. El dispositivo policial creado para la ocasión y la eficiencia de los investigadores, permitió cerrar el cerco sobre la figura de Onoprienko, que decidió entonces abandonar el país para recorrer Europa. A su vuelta a Ucrania, la bestia de Zhitomir asesinaría a otras nueve personas y sería detenida tras encontrar en el piso de su novia una pistola robada y 122 objetos pertenecientes a las víctimas. La bestia de Zhitomir era por fin detenida.
Juicio contra Anatoli Onoprienko. Zhitomir, Ucrania. Las enardecidas masas claman venganza. A medida que avanza el proceso judicial contra Onoprienko, su actitud se va volviendo más prepotente y contestataria. Uno de los momentos estrella se produce. Anatoli Onoprienko sube al estrado y provoca al público proclamando lo siguiente: "No hay mejor asesino en el mundo que yo, y si pudiera, sin duda volvería a hacerlo". En esa línea, cuando el fiscal le preguntó cómo fue capaz de asesinar a tanta gente sin sentir un atisbo de remordimiento o de piedad, la bestia de Zhitomir resumió su condición en una frase lapidaria: "Era muy sencillo. Los veía de la misma forma que un lobo vería a los corderos".
Ante un Onoprienko impasible (que se divertía haciendo gestos al público asistente), durante el juicio van saliendo a la luz los detalles más escabrosos de la historia del ucraniano: mutiló dedos para robar sortijas, quemó cadáveres, asesinó a niños y llegó a asfixiar a un bebé que dormía plácidamente en su cuna. Y todo ello era recibido por Onoprienko con una tremenda sonrisa.
Durante el proceso, la Bestia de Zhitomir intentó jugar la baza de la enajenación mental, llegando a alegar con cierta sorna que los actos impíos que cometió fueron producto de una serie de alucinaciones que le hacían contactar con dioses extraterrestres que le ordenaban tamañas atrocidades. Pero el juicio llegaba a su fin y la sociedad ucraniana pedía justicia. Gracias a un convenio con el Consejo Europeo, Ucrania había derogado 81 penas de muerte en los últimos años pero con Onoprienko haría una excepción.
Anatoli Onoprienko fue considerado culpable de todos los cargos y condenado a pena de muerte. Los agentes policiales que se encargaron de la ejecución dice que recorrió el largo pasillo que llevaba a su muerte como hizo todo en vida. Con una larga sonrisa en sus labios.
Espero que arda en el infierno.
Cabrón.
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